Ando con la luna en el retrovisor.
Después de décadas de ensoñación y de vivir en un mundo ajeno, ahora piso el aquí, el ahora, siento la muerte cerca y le rehuyo, me sé fugaz y por eso no escatimo para reír o gritar según sea el caso y sólo mientras quede tiempo.
Me alboroto el cabello y me revelo a ser la del anverso, soy esta, la del espejo, la de ahora y la de los treintaytantos errores, la que nació de la costilla, la que se repasa los lunares y se recuerda trepada en un camello a mitad de la nada, escuchando en solitario los sonidos del desierto, ese que corta la cara y te modifica para siempre la vida.
Soy la de la franja de Gaza, de Punta del Este y de la Habana, la diminuta que pasó frente a la putas de Frankfurt para reconocer que la porquería es la misma en cualquier latitud.
Me libré de los tontos que duelen, me saqué el puñal de la espalda para reconocerme ajena, solitaria, solidaria, soy la que se moría por segunda vez en una camilla y se reinventó una vida porque sí, porque vale la pena, porque a la vida no se le llora, se le vive como eso, como condenada a vida, soy la de ayer pero mejorada, soy la misma a la que se le nublan los ojos, la que se sonroja, la que ha pisado varios mundos y sigue prefiriendo este, con olor a piloncillo y maíz.
Soy esa, la que viaja con la luna detrás, sabiéndose plena, serena, pero quieta, experta, cierta, la que estrena vida con menos heridas, a la que le duele no besar a sus sobrinos, la que entiende la distancia y si no la entiende la llora, la patalea, pero camina.
Soy esta que no resiste altanerías, que busca maestros amorosos para caminar la vida, soy la que supura porque ya es junio y no está una niña, soy la que se dibuja, se canta a solas, se consuela y se quita costras porque la piel nació de nuevo.
Soy la del camino del inca, la del monte de los olivos, la de Monte Albán, soy la que he sido, la que se arrepiente y se perdona, soy la que encuentro en el sendero, la que tiene la luna en el retrovisor y la mira de reojo.
Soy un aprendiz de humano que vacía la valija para meter una a una, instantáneas, canciones, nombres. Soy esa que hoy se llora y se entusiasma. Soy sólo eso, una mujer mirando hacia el frente, con la luna de testigo.












































