jueves 17 de junio de 2010

De dudas y más dudas


Estoy en un café super cuqui, con un monitor super plano con "Adelante corazón" presentado como el éxito del momento, cuando tiene años que Daniela Romo la cantaba.

Estoy aquí, perdida y cabilando sobre la más reciente decisión que se me ocurrió... estudiar el doctorado en una ciencia rara pero hermosa, quesque humanista y social pero que entre el ser y el deber ser tiene un abismo que sigue siendo insalvable.

Hay días en los que amanezco con unas ganas enormes de cambiar el mundo, de proponer, ahora sí, la super respuesta para tanta diferencia entre nosotros y los de enfrente, pero otros días, como hoy que no se me antoja, nomás no se me antoja.

Amanezco con ganas de treparme a la retrobike, pedalear y pedalear hasta que sienta cada músculo de las piernas, bajarme con el cabello ensortijado y meterme al baño para recibir chorros de agua tibia en la espalda, regresar por un café bien cargado y pan con miel.

No sé, ganas de reírme, de cantar alguna canción de esas que le gustaban a mi abuelo y quién sabe por qué artes a mi también, aunque llegué aquí dos años después de su muerte.

Tengo ganas de tener ganas, de querer escribir y explicar de modo que yo misma lo entienda, porqué carajos quiero estudiar justo "eso", durante 3 o 4 años o en lo que termine casi mil páginas de disertaciones.

Yo creo que todas estas dudas son un simple azote, porque magnimizo y pienso que de lo que decida escribir será de lo que hable y escriba y enseñe y escriba de nuevo durante el resto de mi vida y eso de pensar en el resto de mi vida pues sí que es una decisión complicada, ándale, es eso, como la sensación de que me caso con el Derecho, de que amaneceré con el tema de mujeres para toda la vida, que dormida soñaré con él, que desayunaré, comeré y cenaré derecho comparado, garantías individuales y presupuestos federales con perspectiva de género.

No se me ocurre nada y tampoco dejo de pensar en lo mismo, no escribo nada y traigo un revuelo de gaviotas en la cabeza... Dios, por si faltara un poco de locura en esta cabeza!

En fin que el lunes debo estar poniendo en un escritorio color arena la primera entrega de lo que serán los próximos 40 o 30 o 20 años de mi vida y me da miedo y curiosidad y también una certeza de que este amor ya es para siempre, de que este enamoramiento entre el Derecho y yo ya se cocinó.

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